El Salmón que no nada.

Hace unos días vi una publicación que despertó una seria reflexión personal y con los más grandes amigos que he tenido.

Mezclo de todo desde la perspectiva de la vida hasta el juicio a la inacción de terceros, "...cómo nos atrevemos a no hacer nada..." Esto reflexionando en torno a la ausencia de locales en las manifestaciones de rechazo a las salmoneras en una zona turística por excelencia como lo es Puerto Natales, la puerta de entrada a la maravilla del mundo el Parque nacional Torres del Paine.

Antes de proseguir quiero aclarar que bajo ningún concepto esto puede ser tomado como una defensa a una industria que considero que al igual que otras como la minería, y los monocultivos de gran extensión quedaron obsoletas.

Pero en esta reflexión amistosa con mi amigo, al cual entiendo desde su mirada compartida, una donde la estética por si misma de los paisajes vale el intento para su conservación.

En esta reflexión sin bandos ni compromisos políticos, nos encontramos con miradas diferentes.

Estas miradas tenían que ver con nuestras posturas, para mí y es mi opinión personal el movimiento ambiental ha carecido de originalidad en el enfrentarse a estas grandes industrias.

Ya sean las madereras en el sur de Chile o los bosques de Canadá, las salmoneras en el sur de Chile o la Minería de Carbón en Australia o el aceite de palma que encontramos en la mayoría de los productos veganos que tan de moda están, lo que creo que perdemos es el núcleo. La diferencia la planteó en forma de verso el Filósofo Michel Serres. "Si usted tiene un pan y yo tengo un euro, y yo voy y le compro el pan, yo tendré un pan y usted un euro, y verá un equilibrio en ese intercambio, esto es, A tiene un euro y B tiene pan, y a la inversa, B tiene el pan y A el euro. Este es, pues, un equilibrio perfecto.

Pero si usted tiene un soneto de Verlaine, o el teorema de Pitágoras, y yo no tengo nada, y usted me los enseña, al final de ese intercambio yo tendré el soneto y el teorema, pero usted los habrá conservado.

En el primer caso, hay equilibrio. Eso es mercancía. En el segundo, hay crecimiento. Eso es cultura." Carecemos de una cultura del Crecimiento y estamos todos corriendo la carrera del desarrollo, que ofrecemos a cambio, que propuestas tiene el movimiento para la falta de trabajo, producto de esta coyuntura extraña que da la Pandemia de este virus alienígena.

Trabajo en turismo porque de todas las industrias es la menos mala, pero es en realidad sustentable, la respuesta es NO , no por lo menos como se ejerce en la mayoría de los lugares de Chile, donde no existen reglas, donde poseemos un sistema débil que va creciendo sin duda en la dirección correcta , pero que aún le falta madurar a mi criterio, para llegar a niveles como los de Bonito en la región de Mato Grosso do Sul en Brasil, aun con todo lo cuestionado que pueda ser ese sistema sigue siendo mejor que otros que se han implementado en estas latitudes del Mundo. No quiero, creo que no es sano que trivialicemos la discusión y acabemos en un escenario en que las salmoneras son buenas o son malas, me parece que el problema es más radical. Muchas de las personas que trabajan en estos proyectos son gente buena, que lo único que quiere es llevar sustento a sus casas, prosperidad económica, el problema que tenemos todos es el tiempo. Las soluciones radicales a esas necesidades se encuentran en el diseño de economías futuristas, en empresas que hacen lo correcto obteniendo el beneficio respectivo por hacerlo, en reglas de juego claras y manos calificadas, pero sobre todo cabezas educadas, para cuestionar y re pensar industrias como la Salmonera desde sus orígenes. Esto lleva tiempo y recursos, de esto surgen preguntas ¿y mientras tanto? ¿existirán personas capaces de tener la visión para esas inversiones? Hace un tiempo trabajé en el desarrollo de un proyecto de Acuaponía, donde peces y plantas se producen in shore, armamos un proyecto para producir truchas junto con hortalizas y vegetales en donde de manera simple a través de bombas impulsadas por energía solar podríamos movilizar el agua con nutrientes luego del proceso metabólico de las truchas a camas de cultivo hidropónico, generando un ciclo cerrado de energía en donde producir trucha y vegetales. Una solución simple que responde a problemas de un a sola vez, pero claro para esto se requiere cabezas pensantes, manos hábiles e inversores con visión de futuro, que piensen en el crecimiento no en el desarrollo. Vivimos en un mundo brillante que no creo que sea tan oscuro como lo pensamos, muchas personas, empresas, grandes corporaciones están buscando hacer las cosas bien para las personas y el medioambiente que nos rodea. Solo creo que necesitamos tener una discusión inclusiva de altura de miras. Ya hay suficiente egoísmo como para que convirtamos al movimiento ambiental en parte del problema y no de la solución.


Sin duda el debate ambiental en Chile no solo tiene que ampliar la mirada sino que además y por sobretodo debe de ocurrir.





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